miércoles, 18 de febrero de 2015

Sentimientos extraños

Ya han pasado la media hora, y estoy mirándome en el espejo nerviosa, cuándo él pica a la puerta. Entonces me doy cuenta de que tengo las manos rojas de tanto apretármelas, ¡Mierda! Voy corriendo hacia la puerta ya que no le quiero hacer esperar, y cuándo le abro le veo ahí plantado, con unos tejanos oscuros, una camisa lisa de color azul cielo y una chaqueta de cuero negra. Pero lo que más me gusta de todo es la sonrisa de oreja a oreja que me dedica… No esperaba menos de él. Me dice que estoy muy bella, y me sonrojo, no puedo evitar bajar la mirada, me cuesta demasiado sostenerla.
-¿Y a dónde quieres ir?- Me pregunta
-¿Te gustaría ir a Barcelona centro?
-Por mi genial.
Salimos de la embocadura del metro de plaza Cataluña, y nos adentramos a las ramblas. Charlamos sobre nuestros amigos, y al final acabamos en el mismo tema incómodo de siempre, hablando de ex’s. Como no, nunca puede faltar el mismo maldito tema, entonces empiezo a recordar la relación que tuve con Marcos, una relación que me fastidio muchísimo y del que no quiero volver a saber nunca de él nunca más. Noto que Miguel  me observa fijamente.
-       Estás triste.
-       ¿Tanto se me nota?
-       Tienes que pensar que lo que paso con ese idiota no volverá a pasar, no puedo soportar esa mirada tan triste. El no se merece tu tristeza.- Le veo con una mirada tan sincera, que me hace sentirme firme, segura. Y no puedo evitar sonreír de nuevo.
-       Quiero seguir el paseo.
-       Me parece bien.
Caminamos por las ramblas, lleno de paraditas, cuándo veo una violeta que me fascina. El se da cuenta y corre a la parada a comprármela.
-       Es para ti.

-       Veo que no te andas con rodeos.- Le contestó aceptando la violeta encantada. Le agradezco con un abrazo, y amo la forma con la que me rodea con sus brazos, me hace sentir protegida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario